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Por su versatilidad, por su bajo consumo y por la calidad de su luz, las lámparas LED resultan idóneas para oficinas con grandes instalaciones lumínicas.

Los edificios representan actualmente el 40% del consumo de energía final y el 36% de las emisiones totales de CO2 de la Unión Europea. Y muchos de los edificios públicos y privados que más energía consumen son oficinas. Tan sólo un dato: en la actualidad más de la mitad de la población activa trabaja en un edificio de oficinas.

El porcentaje de consumo eléctrico de la iluminación respecto al consumo total de una oficina puede llegar al 50%, en función de la zona geográfica donde esté ubicada y las horas de trabajo.

El resto de consumo eléctrico se reparte entre los sistemas de calefacción y refrigeración, los aparatos eléctricos y equipos de ofimática y, en menor media, el agua caliente. Por este motivo, cualquier actuación dirigida a aumentar la eficacia de la instalación lumínica tendrá un reflejo inmediato en el consumo global de energía de una oficina.

En esta tabla se detalla el porcentaje de consumo eléctrico destinado a la iluminación según el tipo de edificio:

Sector % de energía eléctrica dedicada a iluminación
Oficinas 50%
Hospitales 20-30%
Industria 15%
Colegios 10-15%
Comercios 15-70%
Hoteles 25-50%
Residencial 10-15%

Fuente: Guía Técnica de Iluminación Eficiente de Fenercom

Máxima eficiencia energética

El objetivo de la Unión Europea es que progresivamente se implante el concepto de edificio de consumo de energía casi nulo (EECN) o edificio energía cero (EEC, en inglés nearly zero energy building, NZEB). La nueva directiva europea de eficiencia energética prevé que a partir del 31 de diciembre de 2020 todos los edificios de nueva construcción respondan a este concepto, aunque el plazo se adelantará al 31 de diciembre de 2018 para los edificios públicos. Esto implica que los edificios deberán ser mucho más eficientes a la hora de gestionar sus consumos energéticos, y que la energía que consuman deberá proceder en mayor medida de fuentes renovables o incluso que los propios edificios generen la energía que consuman.

Con la nueva directiva, los Estados miembros tienen además la obligación de adoptar, a nivel nacional o regional, una metodología de cálculo de la eficiencia energética de los edificios que tiene en cuenta determinados elementos. Uno de estos elementos es la instalación de iluminación incorporada.

En este sentido se calcula que entre el 30 y el 50% de la energía utilizada en su iluminación podría ahorrarse si se empleasen sistemas y tecnologías más eficaces, como la iluminación LED. Recuerde: cada kW/h ahorrado en electricidad evita la emisión de 0,343 kgCO2/kWh a la atmósfera (valor medio 2007, WWF España).

Gestión de la iluminación

Es curioso que, aunque el modo de trabajar en oficinas ha dado un giro radical en los últimos 10-15 años, las características de las oficinas apenas han variado. Los nuevos dispositivos móviles permiten trabajar a distancia y muchos puestos de trabajo permanecen vacíos la mayor parte del día. ¿Se imaginan cuánta energía se desperdicia a lo largo del día en la iluminación de una estación de trabajo vacía?

Una instalación lumínica eficaz no sólo se basa en utilizar las lámparas con una alta relación lumen/watio como las LED, sino que debe basarse también en criterios de ahorro y optimización de recursos: aprovechamiento de la luz natural, sistemas de encendido y apagado automático, sistemas de regulación y control, etc.

La unión de estas medidas permitirá obtener confort a la vez que eficiencia energética, lo que derivará en un aumento de la productividad, la mejora del ambiente laboral y la reducción de gastos en electricidad y mantenimiento.

Las lámparas LED tienen una serie de ventajas sobre el resto de tecnologías de iluminación que pueden instalarse en una oficina: reducen el consumo eléctrico, proporcionan luz instantánea, duran más, no sufren el molesto “parpadeo”, tienen mayor capacidad de regulación y no emiten radiación infrarroja ni ultravioleta (tampoco contienen mercurio).

La inversión inicial que supone la instalación de un sistema LED se recupera rápidamente gracias al ahorro eléctrico y al aumento de la productividad que conlleva la creación de un espacio de trabajo más confortable.

Una instalación LED para cada tipo de oficina

Para diseñar la instalación lumínica más conveniente hay que realizar un estudio previo en el que se determinan las características de la oficina. Por regla general las oficinas se definen como tipo colmena, celulares, tipo club o lobby según la disposición de los lugares de trabajo. También se definen las diferentes estancias (despachos, salas de reuniones o pasillos), el tipo de trabajo que se desarrolla en cada estancia y las horas de trabajo.

Teniendo en cuenta éstos y otros parámetros Ledia Group diseña la instalación LED más conveniente para el edificio, siguiendo criterios de sostenibilidad y eficiencia, cumpliendo la normativa vigente y asegurando en todo momento los niveles de luminosidad adecuados.

ARCHIVO FUENTE: Ledia Group [Leer Información Original]